“No se puede poseer mayor gobierno, ni menor, que el de uno mismo.

                                    (Leonardo da Vinchi)

Estoy que trino.

Como es habitual en esta familia nuestra, ésa con tintes de telefilm dramático, destellos de felicidad, capítulos inconfesables, fauna exótica y atípica como la que más, se iniciaron hace unos meses los trámites para hacer una escapada para  la “mamma” y sus cachorras.

Digo trámites y digo bien, porque hay que actualizar documentos, cuadrar agendas, enfadarse, reir, llorar, cancelar el viaje, volverlo a contratar, elegir destino, decidir alojamiento, crear un meeting point el día antes, quejarse, volverlo a contratar, mediar, reconciliarse, reiniciar el proceso, ahora ya no quiero ir, ah pues yo tampoco, preguntar constantemente a qué hora salimos y qué día, y que cuándo volvemos, chequear diariamente el pronóstico del tiempo… Buscar asilo doméstico para las mascotas, si puede ser un día antes del viaje, mejor, (seamos intrépidas), depilarse (esto también es recomendable hacerlo el día antes), dar cobijo a las que vienen al punto de encuentro, escudarse de las opiniones maternas sobre limpieza, orden, decoración, ubicación, colchón, baño, cocina, comida y vecinos de tu santa casa, maletaa..

Nuestra relación con las maletas tiene mucho jugo, ya haremos de eso otro zumo.

Conseguimos aterizar en Fuerteventura, no está lejos y para pasar el rato juntas, con un poco de sol, mar y gente con la que meterse, nos arreglamos perfectamente. Decidimos ir a un hotel porque la idea era no mover ni un pelo del kiwi, y eso implica no hacer la compra, no cocinar, no limpiar y todas esas cosas para las que, según algún mamón, hemos sido destinadas en la tierra.

Pensábamos que veníamos a un resort como una pueblo de grande, sí, con pulserita, pero acceso a playa, parejas de honeymoon, pandillas de chicos jóvenes celebrando todo por lo que se pueda brindar, guiris ebrios desde las 10:00 de la mañana, equipo de animación con algún moreno creído y baboso, ambientillo, chicas estiradas que sólo quieren broncearse, familias divertidas permisivas con sus hijos adolescentes, chicas salvajes que sólo quieren emborracharse y acabar con algún autóctono en la cama…y luego nosotras, el cuadro de Velázquez.

Por el camino casi me da un ataque de ansiedad porque veía que la gua gua de los cojones paraba en hotelazos y yo seguía en la puta butaca, excitada por llegar a mi destino.

Me cago en los policías con llaveros de franco, ¿pues no llegamos en la puta gua gua y nos aparcan en la entrada del hotel con las maletas a cuestas?. ¿Dónde coño están los botones? ¿Es que me he ido a Supervivientes de vacaciones?.  Y pretenden que nos sepamos el camino hacia las habitaciones…No,  honey, show me way. Primer toque de atención.

Abreviando… si lo sé nos pillamos un chalet. Hacedme caso… “Soy una loser resolutiva”.

Y me encanta!

La anécdota es más larga y divertida, pero dejé de ser guionista hace años…He dejado los detalles cinematográficos para mí Al menos yo los aprecio.

Bye..

Anuncios

Acerca de hastaelkiwi

Aprendiz de todo, maestra de nada... Este será el púlpito desde el que predicaré, pero nunca con el ejemplo.
Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a

  1. Bienvenida. Ya era hora. Se te echaba de menos…

  2. Watchingiu Álvaro dijo:

    Al final los caminos se vuelven a cruzar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s